Niños y televisión: qué, cuánto, cómo, cuándo y porqué

Estoy empezando a escribir este post y preveo ya que me van a caer hostias comentarios de todos los sitios y lugares, pero hace mucho tiempo que quiero escribirlo.

En casa no vemos la tele. No. No somos talibanes ni de una especie raruna en extinción. Simplemente hace años que no la vemos. Si hay algún programa interesante, cosa que sucede de higos a brevas, lo vemos en streaming. Y cuando tenemos tiempo y nos apetece, vemos series o películas directamente de internet, así que estamos a salvo (en lo que a la tele se refiere) de anuncios malintencionados invasivos, telediarios malversados, programas para paralíticos mentales, griteríos colectivos y demás galuznadas que ponen constantemente en televisión. Creo firmemente que la televisión atonta a todos y a los niños en particular, y que su uso debería ser restringido y consciente, o sea, exactamente al revés de como es en verdad.

Pero (y todo lo que viene después del pero es lo más importante) los niños sí quieren ver dibujos y les da exactamente igual el formato.

Desde muy pequeñines mostraron un interés notable en los dibujos. Más que notable, evidente. Y desde muy pequeñines me dio grima que pasaran demasiado tiempo delante de la tele. Primero se enamoraron de Pocoyó, luego de la inevitable Pepa Pig y recientemente están locos de amor por Nemo, los Minions y otros bichos silvestres con mucho color.

niños y televisión
Esto sí que es una imagen bonita y no lo que dan en la tele…

Entiendo que es prácticamente inevitable que vean la tele y que por supuesto les guste un montón, pero desde el principio supe que no quería que pasaran horas y más horas con ella sonando de fondo. Me horrorizan (y sí, el verbo es horrorizar) las casas donde la tele está encendida all day and all night long con canales infantiles o lo que fuere. Qué manera tan lamentable de sacarse a los niños de encima y difuminarles.

No soy pedagoga ni nada que se le parezca pero lo negativo de que estén tirados en el sofá tragando tele tele y más tele parecen bastante evidentes. Más correr en el parque o moverse y menos tele, por favor. La tele les atonta, les deja noqueados, fascinados y fuera de onda. Por eso exactamente creo que debe consumirse con mucho ojo y en su justa medida (que no tengo ni idea de cuál es).

Entiendo, y me pasa día tras día, que hay momentos para todo y que tenerles un rato delante de la tele quietitos es mano de santo, pero, ¿de verdad tiene que ser más que un rato?

Voy a resumir mis impresiones.

Por qué no me gusta que los niños vean la tele:

1-Mientras están viendo la tele no hacen nada más. Ni juegan, ni piensan, ni inventan ni corretean. No hacen nada, solo “tragar” imágenes.

2-Crea dependencia. Sino, ¿cómo explicáis que se pasen el día pidiendo más y más?

3-Depende de lo que vean puede afectarles. Y mucho. Si acaban viendo tele “normal” no me quiero ni imaginar cómo eso puede causarles de todo: miedo, ansiedad, incomprensión variada.

4-Si por desgracia ven los anuncios, desde muy pequeños están sometidos a la gran rueda comercial: querrán lo que las marcas quieren que quieran. Y no, no necesitan merchandising de La Patrulla Canina ni juguetes y más juguetes. Pero este es otro tema ya y merece otro post.

5-Se les alienta a ser sedentarios, estar inmóviles, quietos, sin reaccionar “tragando”. Para mí no hay nada bueno en estar apoltronados en el sofá como modus operandi, son niños y tienen que moverse hasta el mareo.

niños y televisión
Más naturaleza y menos tele, papis, por favor

Cuándo sí les pongo la tele:

1-Casi diría que cuando no tengo más remedio. Al final del día, cuando tengo que preparar la cena y ellos están inquietos esperando. Necesito un rato y sí, ponerles los dibujos tiene esa magia: les emboba.

2-Cuando me guste o no me guste tengo que hacer algo que no puedo hacer con ellos saltándome encima y estoy sola. Véase ducharme, terminar in extremis un trabajo o mandar un mail. No me gusta hacerlo, para nada, pero es lo que hay y a veces no me queda más remedio y mentiría si dijera que no lo hago.

3-Después de un largo día fuera de casa (léase domingo) y volvemos a casa todos descuajaringados. Entonces sí tengo que reconocer que me gusta tirarme con ellos y mi turroncito amado en el sofá y ver una película buena de animación que nos guste a todos.

Así que ya veis que no soy tan talibana extremista anti-tele aunque tenga que luchar a diario para que otros no se la pongan a la mínima de cambio.

Y ahora si en la sala hay alguna especialista en educación infantil que pueda dar buenos argumentos a favor o en contra, por favor, que lo haga y el resto, madres no pedagogas pero con toda la experiencia de ser madre, por favor, decidme qué hacéis en casa y cómo vivís el tema tele o no tele.

Y colorín colorado, este post tan televisivo ha terminado.

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7 comentarios

  1. Hola!! Me ha encantado tu post, estoy totalmente en la línea de lo que haces y no le puedo añadir nada, salvo el hecho de q si no se la pones de vez en cuando, en el futuro no podrán ir a obras de teatro como espinete no existe porque no sabrán ni de q hablan. La televisión forma parte de nuestra cultura aunque no queramos, y tiene una parte de socializacion q a los q no la vemos nos convierte en una especie de bichos raros.. Enhorabuena por el post!!

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    • Sí, estoy de acuerdo en que forma parte e nuestra cultura y algo la ven. Pero algo. Y seleccionado, no ponerla todo el día sin ton ni son de banda sonora de la dejadez (¿o estupidez?) No estoy educándoles para que sean sabios pero tampoco me importa mucho que no vean una obra de teatro de Barrio Sésamo, habrá muchas otras que podrán ver. Y si al final ven una relacionada con la tele…seguro que les gusta igual! Prefiero que sean un poco raros a atontolinados. A ver qué piensan ellos en el futuro de todo esto…

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  2. Como gorda que soy, el tema del sedentarismo me espantaba respecto a lo de que mi bichilla fuese una adicta a la tele, pero en nada descubrí que no va a ser su caso porque mientras ve los dibujos, no se sienta ni un minuto: toca la pantalla, habla con los personajes, va a buscar otros juguetes que cree que tienen relación con lo que está viendo… Y si se acaba lo que le interesa, aunque la tele siga puesta ¡coge y se va! Vamos, que debe ser la única criatura no diseñada de serie para esta adicción.

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  3. Yo tengo una duda, a que edad loa niños se “enteran” de lo que ven??. Yo los ratitos que las pongo la tele, las pongo clásicos de mi infancia, Willy fogg, los mosqueperros…. Y toda esa clase de dibujos, pero no lo hacen ni caso, prefieren estar jugando. Pero cuando su papá y yo estamos viendo algo, y salen anuncios, se quedan embobadas. Mis mellizas tienen un añito

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    • Pues creo que depende de cada niño…los míos empezaron “tarde” y no le hacían caso más que a Pocoyó (santo entre los santos) pero el niño siempre mostró mucho más interés por la tele que la niña…ahora mismo a los dos les gustan más o menos las mismas cosas…

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Me encantan los comentarios!

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