Las cosas buenas de ser madre

Debo reconocer que el titular es cursi y manido como la primavera pero realmente creo que hay una belleza maravillosa en el hecho de ser madre. ¿Cómo era esa metáfora preciosa de Pedro Salinas? Ah, sí, una quietud redonda.

Más allá de las hormonas, del enamoramiento con tu bebé (bebés, en mi caso) y del fascinante inicio de nuevas vidas hay otras pequeñas grandes evidencias que me fascinan desde que soy mamá.

Las comparto, a ver qué os parecen:

  • El placer de las pequeñas grandes cosas de la vida

Siempre les he dedicado especial atención a todo aquello que realmente me hace feliz sin esperar a los “grandes hitos” de la vida. Para mí, el mosaico colorido de la felicidad está hecho con momentazos como tomar una copa de buen vino, charlar con una amiga, dar un paseo, comer algo muy bueno, un día en el mar y muchas otras cápsulas de dicha pero ahora que soy mamá esto se ha multiplicado por cien mil trescientos veintitres.

Por un lado la falta de tiempo y por otro el crecimiento desproporcionado de los quehaceres han hecho que estas monodosis brevemente felices me deslumbren aún más.

Ahora, entre lavadoras, tomas y cambios de pañales, cuando queda tiempo para cocinar con cariño, ponerme una mascarilla o sentarme en una terraza al sol simplemente se me hace delicioso. Qué bien poder disfrutar de estas pequeñas grandes cosas de la vida.

  • Redescubrir el mundo
Ser madre de gemelos felices
Mis gemelos descubriendo el mundo

Aunque todavía no me escuchan,entienden ni ven más que luces y sombras borrosas, para mí es natural ir compartiendo lo que nos rodea con ellos. De repente, un árbol con flores es una obra de arte de la naturaleza y las cosas cayendo al suelo algo digno de explorar. Leí hace poco que los bebés aprenden con el método científico, con el ensayo-error, observando todo lo que sucede a su alrededor, y así es como me siento explicando lo que nos circunda a este par de dos, y mirándolo todo como si lo viera por primera vez, con fascinación y novedad.

  • La importancia de la familia

La familia siempre fue importante y siempre estuvo allí, como parte del decorado perenne de mi vida, pero ahora estos vínculos también se refuerzan y se multiplican.

Las buenas abuelas son unas santas que ayudan cuál diosas con ocho brazos y la legión de tíos y tías son simplemente una maravilla que les colma de amor.

Más allá del cangureo súper necesario, tenerles cerca es gratificante de verdad. Una vez una amiga me dijo que iba a mudarse cerca de su familia al nacer su bebé, porque quería estar con gente que le amara y ahora entiendo lo que quería decir. Ser muchos los que se emocionan al verles gorgojear o tirarse peditos encantadores. Que se preocupen de lo que dice el pediatra después de la revisión y de cuánto peso cogieron. Que se tomen su crecimiento y su día a día como lo realmente importantes y trascendentes que son.

  • La alegría
Bebés gemelos sonrientes y felices
Bebés gemelos sonrientes y felices

Pese a ser una obviedad es maravilloso vivir así, en esta ola crujiente de alegría infantil.

Mi pequeña princesa guisante me despierta todos los días con sonrisas y esto no tiene precio, de verdad. Levantarse así po la mañana, tenerles dormidos en brazos, pasearles y que te cojan la mano debería ser ilegal por el gusto que da.

Es un subidón de felicidad, alegría pura. Como me dijo mi colega mamá de gemelos, Carmen, de Petit Tandem, “cuando cumplan tres meses todo cambia, duermen mejor, te sientes mejor y saldrás al solete con tus dos soletes, verás qué felicidad“. ¡Cuánta razón tenía!! Sus caritas risueñas, sus gestitos de excitación, sus ojos limpios y brillantes, me conectan inmediatamente con la alegría, en un chorraco hormonal de los gordos de verdad.

  • La responsabilidad de un mundo mejor

Otra obviedad de estas tamaño piano de cola, querer dejar las cosas como las encontraste o mucho mejor. No hay mejor forma de romper la inercia que empezar otra generación. Ellos tendrán que currárselo para mejorar pero antes tendremos que sentar cabeza y desempolvar la guillotina para terminar con la podredumbre humana en forma de políticos tarados y empresarios de mierda  la vieja escuela y empezar a cambiar nuestra forma de vivir, de verdad de la verdadera. No vale eso de que todo está tan mal que ya no se puede hacer nada y de que el mundo se va al carajo. Hay que empezar y ya. Todo sea por los niños y un mundo mejor para ellos.
Espero no haberos provocado diabetes con tanto dulzor, tendréis que perdonarme por sentirme tan explosivamente primaveral y cursi como un cerezo en flor.

Y a vosotras, ¿qué es lo que más os gusta de ser mamás?

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