Felicidad rima con paternidad

Os había prometido nada más parir en el post El Parto: Miedo y Asco a la cesárea en el que narraba, con demasiados detalles, como fue mi entrada no tan triunfal al fascinante mundo de la maternidad y lo absolutamente fascinada que me había dejado mi súper daddy particular.

Siempre supe que mi turroncito amado sería lo que se dice con la boca bien abierta un Buen Padre pero nunca pensé que sería algo tan espectacular. paternidad

Durante el embarazo no noté para nada las presuntas hormonas masculinas de las que he oído hablar. Esas que se suponen equiparan el hecho gestacional. Sí podía notar su emoción, cuidados y alegría ante los esperadísimos gemelos invasores pero en realidad no tenía ni idea de lo que iba a pasar después del parto.

Desde que tuvo a los bebés en brazos se reveló como el gran grandísimo papá.

Sé que en alguna capa del inconsciente humano el amor de padre está más denostado que el de la mamá. Sí, sé que os estáis llevando las manos a la cabeza y me queréis contestar mal, pero, con la mano en el corazón y ahora que nadie os oye estoy segura de que pensáis que tengo razón. Y no me entendáis mal, me encantaría no tenerla y saber a ciencia cierta que el amor de los padres es exactamente igual de grandiosamente percibido en todas partes y desde el inicio de los tiempos que el de las mamás, pero me temo que no ha sido así. Supongo, antes de que me denunciéis por malos tratos, que siglos y siglos de apartar al hombre de los bebés acabaron consiguiendo que fuera así.paternidadyporteo

Sea como fuere, estoy cero de acuerdo en haber tratado o tratar a los papás así,con cierta condescendencia feminal.

Fuera de discusiones baratas sobre el género (discusiones que además odio con toda mi alma) a este nuevo hecho de la familia y el amor que siento se le une una felicidad sobrenatural por ver que una vez más, somos dos partes del mismo todo que se complementan a la perfección.

A él se le dan bien cosas que, francamente, a mí no. Por supuesto esto se debe a nuestros caracteres y me alegro de que sea así. Espero formar un tándem sólido con el que cuidar y educar bien a nuestros bebés, que es de lo que se trata.

Por su forma de ser llega a donde yo no podría llegar con dignidad jamás. Os pongo ejemplos, para ilustrar:

Practicidad

Una de las cosas maravillosas de compartir vida y responsabilidades es que el otro tenga una personalidad similar pero con formas de ser que en ciertos aspectos difieran. El ser práctico en mi caso epadredegemeloss una de ellas. Pese a que me reconozco efectiva y tendiente a la usabilidad de práctica-práctica de verdad no puedo chulear. En ciertos momentos me pierden vertientes alternas como la estética y no me dejan pensar con claridad.

Ejemplo: donde poner muebles clave en el sistema infantil como el cambiador. Para él, al lado de la ventana para ver bien y que les dé el sol y bien cerca de su cuna-cama-colechal. A mí me estaban ya perdiendo otros criterios cero utilitarios tipo que podamos usar la fundita bonita (impráctica en la realidad como lo que más) de tela que habría que lavar las 10 veces al día en las que se mean encima en pleno acto de cambio de pañal. Viendo que tenía más razón que un santo, para qué vamos a discutir.

Racionalidad

Los lloros de los gemelos me hacen literalmente perder la razón. Me sudan los pies, las manos, tiembla el estómago y aunque lo quiera disimular me entra a mí también el lloriqueo cansino del “qué les pasará” “será grave” “soy malamadre, no debería haber hecho XXX”. A él, no. Racional cuál salido del siglo de las luces, me explica con calma y gracia que nada malo les puede pasar y eso nos tiene que tranquilizar y que todo pasará.

Paciencia

Esta sí que es mi debilidad, mi agujero negro. Presa siempre de una prisa irracional e inservible, con tendencia a impacientarme rápido y mal, su calma y paciencia me hacen emocionar. Lloren cuánto lloren, cueste lo que cueste cambiarles, tranquilizarles y demás, él lo hace de forma ejemplar y natural. Un ejemplo: elegimos usar pañales de tela como podéis ver en el post 29 semanas de embarazo: operación pañales de tela y yo a las dos semanas hubiera cambiado de opinión y los hubiera mandado, válgame la redundancia, a la mierda. Tener que ir probando, lavando, cambiando y viendo en esta siempre falta de tiempo me hizo, como no, impacientar. Suerte de su visión atemperada en la que hay que ir, poco a poco, probando y llegando a conclusiones. ¿Que el absorbente de cáñamo no es el que absorbe mejor? pues no lo compramos más. ¿Que el cobertor les va aún grande? Pues le ponemos doble capa de absorción interior.

La lista podría seguir pero creo que ya es suficiente amor y devoción enamorada por hoy.
¿Y vosotras? ¿Os sentís identificadas con la historia? ¿Cómo es con vuestra media naranja paternal? ¿Os complementáis o reforzáis? Me encantará leer vuestra realidad!

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4 comentarios

  1. que bonito y que suerte que tu media naranja sea así… yo por suerte también puedo decir que mi marido es un 10 como papá! y mira que los peques ponen a prueba nuestra paciencia y nuestros nervios eh pero la verdad es que en equipo se trabaja mejor!!!

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  2. Es fantástico contar con un HOMBRE a tu lado. Así, con todas las letras en mayúsculas… Lo mejor es que si es así en las dificultades, puedes estar tranquila, cuando todo mejore seguirá ahí.
    Yo también tengo uno en casa. Mi gran apoyo. Nosotros tenemos una parejita de gemelos que en unos días van a cumplir 8 años. Para ponerlo aún más difícil, el niño tiene Síndrome de Down, y las primeras semanas fueron de locura. Tienes que lidiar con el hecho de que no todo ha salido perfecto y además no te quedan fuerzas para lamentarte. Hay que atender a dos, con los tiempos tan ajustados que has explicado en otro de tus post, y encima buscar los medios para que el peque pase los reconocimientos médicos necesarios y comience cuanto antes la atención temprana. Si te digo que además a las 3 semanas estábamos de mudanza….
    No sé que hubiera hecho si él no fuera un súper-padrazo, capaz de estar sereno cuando mi cabeza empezaba a fallar. El caso es que hemos sobrevivido, bastante bien, por cierto. Y lo mejor es que ahora nuestros primeros meses como padres son un recuerdo vago (porque no nos daba tiempo a almacenar tanta información, creo). Y hay tantos buenos momentos después, que para qué vamos a pensar en los malos ratos.
    Así que, enhorabuena y disfrutad juntos de la maravillosa experiencia de ser padres de gemelos.

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