31 semanas de embarazo: Rebeca Wild y la educación infantil

“Cariño, tú y yo somos cuatro”

Esta es mi frase favorita desde que sé que estoy doblemente embarazada y no creáis, que me divierte tanto como me asusta.

Ser padres se me antoja la tarea más difícil que voy a llevar a cabo en la vida y de veras que quiero ser una madre coherente y dar una educación emocional, amplia y sólida a mis hijos.

Aunque originalmente sea profesora no soy maestra infantil, siempre di clases a adultos que ya estaban totalmente metidos en las reglas del juego y no sé apenas nada de educación primaria. Este es el motivo por el que estoy sin prisa pero sin pausa leyendo y recabando información que espero me sea útil en esta ardua tarea que nos espera, la de ser padres.

Después de la teoría o concepto del continuum  sobre la que podéis leer si os interesa todo su desarrollo aquí me he puesto manos a la obra con la que será la segunda fase de la educación de los niños.

La teoría del continuum es muy sencilla en realidad y se centra en los dos primeros años de vida: contacto físico permanente, lactancia materna a demanda, llevar al bebé encima hasta que pueda hacer cosas por si mismo como gatear y suma y sigue. Os recomiendo mucho que leáis sobre ella porque la verdad es todo muy de sentido común y voy a intentar seguir sus recomendaciones si el tener gemelos me lo permite y tengo suficiente piel para los dos.

Después de este primer año o año y medio, máximo dos, empieza para mí el fascinante y desconocido mundo de la educación infantil, de la que, como os decía, no sé absolutamente nada y tengo que basarme en una intuición que entra en contradicción con lo vivido por mí en la infancia y también con mis queridos introyectos.

Por mis experiencias como profesora, formadora y ser humano, me interesa todo lo relacionado con la educación libre o no directiva y desde hace tiempo siento una fascinación creciente por Rebeca Wild, la fundadora de la Escuela Libre.  RebecaWild

He leído varios libros suyos y los recomiendo todos, y si vais a ser padres y sentís, como yo, que os faltan muchas tablas para la educación emocional de vuestros hijos, creo que Aprender a vivir con niños: ser para educar es vuestro libro.

Por si no os he convencido o unas cuantas píldoras informativas os son suficientes, os he preparado un pequeño resumen con las cosas que más gratamente me han sorprendido.

Ahí va:

1-Ante lloros que no sabemos si son rabietas, pucheros o qué pasa:

Identificar si es un “llanto de desahogo”, de los que liberan tensión y angustia. Aliviar al niño con abrazos y mensajes positivos del tipo “esto sí que duele”, contacto físico y no evitación ni minimizar el hecho que ha producido el lloro. Si lo queremos evitar a toda costa, no estaremos enseñándole a satisfacer la necesidad de las lágrimas como desahogo y aprenderá a usarlo como medida de presión en nuestra contra.

2-Un poco de autocrítica, por favor:

Cito el libro directamente “En muchas familias se cree que es indecente mostrar las emociones negativas abiertamente”. Para muestra, que os sirva yo como botón. En mi infancia viví en primera persona la evitación y negación de la tristeza y todos sus sentimientos allegados. Aún hoy, tras años de estudio de terapia Gestalt estoy lejos de haber deshecho semejante berenjenal emocional que provocó esta constante negación. Así que, oído cocina, tomo buena nota y va para frase lapidaria expuesta en la nevera.

3- Menos ego y más respeto:

No hay que anticiparse, dirigir e interferir en los movimientos psicomotrices del niño, por ejemplo, su esfuerzo en alcanzar un objeto puede ser una frustración total si como adultos listísimos y con una benevolencia rarísima se lo damos antes de que haga el esfuerzo.

4-Somos animales de costumbres:

Límites claros a la hora de acostarse y con un tiempo especial para ellos, que sea leerles un cuento, escuchar música juntos, estar con ellos en la habitación…lo que queramos, pero cuando no podamos hacerlo por la noche por el motivo que sea, lo hacemos antes por la tarde y se lo explicamos.

5-Your attention please, papis:

“Los niños se sienten culpables y el origen de las peleas de sus padres”. Sin comentarios. Nada de peleas por el mando innecesarias ni por si había demasiada sal en la comida del mediodía.

6-Los niños con los niños

Por un lado, los niños deben aprender yendo de lo “conocido a lo desconocido.” Durante los primeros años de vida, lo interior y lo exterior, el yo y el mundo y otros no se perciben como diferentes por el niño, por eso esta etapa se caracteriza por una cosmovisión mágica, en la que no entra el pensamiento lógico, que aún está por desarrollarse. Las vivencias imaginarias y la experimentación darán paso después a una nueva etapa del sistema operativo. Es en este momento en el que tradicionalmente se coarta lo más importante para el desarrollo del pequeño: el juego libre con objetos concretos y con otros niños. Esta es la edad en la que se los postra en clases donde no pueden experimentar libremente y se les coloca, para paz paterna, delante del televisor, donde caen fascinados aunque les imposibilite lo más importante de esta etapa: la necesidad de jugar, de moverse, de experimentar con el mundo concreto.

7-Egocentrismo paterno y sus consecuencias

Sobre mandar y dirigir las actividades de los niños (egocentrismo en toda regla) insiste otra vez en que mejor que los niños pasen más tiempo entre niños sin la dirección de los adultos. Y cito textualmente “Lo más difícil es tomar consciencia de toda clase de directrices sutiles que a nosotros pueden parecernos normales: nuestras palabras dulcificadas y manipulaciones ocultas, nuestras atenciones y cortesías que en el fondo son expectativas disfrazadas. Mientras su crecimiento dependa de nuestro amor, los niños no podrán defenderse contra estas actitudes directivas más sutiles. Puede ser que hasta mucho más tarde cuando ya sean adultos, se les haga difícil desatar todos estos nudos y desenredar los tejidos emocionales para lograr levantarse sobre sus propios pies”.

Rebeca dixit. Si tuviera la suficiente piel me tatuaría este párrafo para recordarlo durante toda su infancia y no meter la pata mandándoles a diestro y siniestro, comportamiento que, por otro lado, me es del todo inherente y natural.

Espero haberos ayudado algo con este mini-resumen/síntesis subjetiva/extractito de nada y prometo en otro post hablar de las escuelas libres en Barcelona, opciones de guarderías y mucho más. A ver si entre todos podemos dar una mejor vida a nuestros hijos.

Y colorín colorado, este post tan educativo ha terminado.

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2 comentarios

  1. Qué buen artículo Anita!! Tuve la gran suerte de formarme con Rebeca y Mauricio Wild en este tipo de pedagogía respetuosa con los procesos de vida y fue un proceso muy enriquecedor. Ofrecer este acompañamiento es, en mi opinión, apostar por seres humanos íntegros, centrados y felices!

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