21 semanas de embarazo: todo lo que nadie te contó que te pasaría durante el embarazo

Sí, queridas. Hay cosas más allá de los síntomas de embarazo y la calculadora de semanas. Hay mucho de lo que nadie habla y de lo que a mí me gustaría hablar. Desde las primeras semanas de embarazo mi vida cambió radicalmente. Vayamos paso por paso.

1-Cosas que no puedes hacer embarazada, te pongas como te pongas

Efectivamente, desde que estoy embarazada hay cosas que no puedo hacer aunque me joda en extremo reconocer. No puedo llevar sujetadores levanta-tetas ni armoniosos vestidos de esos que estilizan y siempre quedan tan bien. zapatosLo mismo con los tacones. Amantes de los zapatos altos y hermosos, debo preveniros: desde las primeras semanas no me he atrevido a calzarme ni cuña ni tacón, mi patosismo ya ligero del natural se ha visto multiplicado por ciento cincuenta mil y me desequilibro con mucha facilidad. A parte de eso, he adquirido un andar tan poco grácil que de nada sirve intentar lucir taconazos. Por supuesto la ropa no queda ni la mitad de bien, pero, ¿desde cuándo queda bien la ropa para embarazadas?

2-Charlas con otras mamás

Desde que sé que estoy embarazada las otras madres me parecen un nuevo mundo fascinante. Tengo ganas de hablar con todas, tengan los hijos que tengan, bueno, con casi todas, tampoco hace falta exagerar. Lo que sí es cierto es que el mundo de los niños ahora me parece un mundo deslumbrante y maravilloso, y todas las anécdotas de embarazo, parto y cuidados de bebés me encantan. Por no hablar de las madres de gemelos, esas son un bonus track y soy capaz de preguntarles cosas hasta caerme al suelo.E ir a lugares donde está lleno de pequeñit@s y sus papás.chandalito1

3-Lentitud

La extrema lentitud se ha apoderado de todos y cada uno de los actos de mi vida. Voy tan a cámara lenta que casi me da tiempo de ver mi vida a fotogramas. Si antes de estar embarazada tardaba 10 minutos en llegar a un lugar, ahora tardo 20 o 25 y me temo que va en aumento, cuál triste aritmética progresión. Puedo tomar consciencia de todos y cada uno de mis movimientos con el tiempo que me toma hacerlo todo. Bajar escaleras, un mundo. Subirlas, ni os cuento. Puedo hacer paradas cada tres peldaños, resoplando. Doblar ropa, una actividad casi zen. Y así suma y sigue. Puede que el que sean gemelos pesados tenga algo que ver.

4-Aversión al alcohol versus necesidad imperiosa de beber agua

Si antes de quedar embarazada mi vida era una alegre sucesión de catas de cerveza y vino y estos dos mágicos líquidos marcaban mi vida y mis horarios de after work, uno de los primeros síntomas de embarazo fue el sentir rechazo por cualquier tipo de alcohol. Aunque hubiera querido, que no era el caso, mi cuerpo, mucho más listo que yo, tomó la batuta y marcó las pautas: me dio 0 permiso para boicotear a los gemelos. Tampoco era mi intención, está claro, pero fue muy marcado. El café sí lo he echado/echo/echaré de menos, pero a todo se acostumbra una. Para compensar, la luz de la razón corporal me ha mandado un amor constante al agua. Me siento medio pez con esta necesidad de estar todo el día con un vaso en la mano, pero una vez más, el cuerpo manda.

5-¿Barriga vistosa? todo el mundo te habla

Esto me hace gracia de verdad. Cualquiera me pregunta cómo estoy, cómo lo llevo, de cuántas semanas estoy embarazada, en qué hospital será el parto, si tengo más hijos, si estoy contenta, si hemos pensado nombres para niños…pero cualquiera significa cualquiera. Personas con las que jamás hubiera hablado, como mucho un “hola, ¿qué tal?” empiezan estas charlas atestadas de preguntas que rozan lo personal. Pero la verdad, me da igual, estoy encantada de hablar de esta redondísima barriga sin parar.

6-Estar guapa durante el embarazo

Este es un mito con el que comulgo 0. Aunque todo el mundo o el 95% de la población con la que establezco comunicación me jure y perjure que estoy súper guapa,chandalito-inaguracion yo solo veo panza, panza y más panza. La ropa para embarazadas no queda bien hagas lo que hagas y la desproporción central hace que aún se me vean más palillo las piernitas. Ni tetas parece que tenga ya, con lo orgullosa que estaba yo de mi escote. Eso sí, invariablemente, salgo a la calle, casi sin peinar, con un poco de rimmel o no y solo oigo piropos. Así da gusto, pero igualmente, yo me veo como una elefanta total.

7-Red de colaboración entre mamis

Lo que me tiene verdaderamente sorprendida es la fantástica red colaborativa que hay entre las madres. Nada de asociaciones ni grupos organizados: la espontánea bondad humana entre mamás. Nos dejan, prestan, dan, regalan un montón de cosas que nos vendrán súper bien para los bebés. Muchas veces sin ni siquiera preguntar. Es fascinante lo bien que fluye la comunicación, donaciones, préstamos y consejos. Eso me tiene feliz de verdad, me conmueve y me toca. Espero ser digna de estar en este olimpo de diosas mamás generosas y asociativas como las que más.

Y colorín colorado, este post tan salteado ha terminado.

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